Pescados sostenibles para todos los gustos

Pescados sostenibles para todos los gustos

Dolors Furones

España ostenta el liderazgo acuícola de la Unión Europea, gracias al cultivo del mejillón, mayoritariamente en las rías gallegas, seguido por la producción de lubina en nuestros mares y la de trucha arcoíris en nuestros ríos.

Dolors Furones

Las especies de la acuicultura española son ovíparas y estrategas de la “r”

A diferencia de las especies ganaderas terrestres, que son estrategas de la “K”, con un número discreto de crías, a las que cuidan para aumentar su probabilidad de supervivencia; las especies animales de la acuicultura española son ovíparas y estrategas de la “r”, tienen una elevadísima tasa reproductora, de cientos a millones de huevos por puesta, dependiendo de la especie, que en el medio natural sucumbirían la gran mayoría. La acuicultura interviene, consiguiendo altos porcentajes de supervivencia. En el caso de los moluscos bivalvos (mejillón, ostra, almeja), la producción se lleva a cabo, generalmente, con “semilla” recolectada en el mar o procedente de criadero y, al ser animales filtradores, se engordará en condiciones extensivas (bateas, long-line o cultivo en el fondo dependiendo de la especie) sin una intervención excesiva.

Taxonomía y características biológicas

Las especies que cultivamos son taxonómicamente distantes, lo que se refleja en sus características biológicas y condiciona la zootecnia. La dorada, por ejemplo, es hermafrodita: primero macho y cambia a hembra por factores de edad o sociales, la anguila migra miles de kilómetros desde el océano a los ríos, pasando distintas fases (angula Angulo y anguila) y regresa al mar a reproducirse. A pesar de ello, con la mayoría de las especies de peces cultivados en nuestro país se trabaja ya con el ciclo bilógico cerrado, aunque afianzado a diferentes niveles dependiendo de la especie; con el lenguado, por ejemplo, hay dificultades para conseguir que los machos procedentes de cultivo se reproduzcan. La Anguila y el Atún rojo todavía dependen de la captura de ejemplares del medio natural, aunque el ciclo del atún rojo ya se ha cerrado, no está consolidado comercialmente.

La alimentación de las larvas también ilustra las diferencias entre especies. En el caso de la trucha, los huevos tienen reservas vitelinas que las larvas absorberán en sus estadios iniciales y, una vez consumidas, pasarán a alimentarse directamente con pienso, facilitando mucho el cultivo. En cambio, la alimentación de larvas de peces marinos (dorada, lubina, lenguado, rodaballo y corvina) es mucho más compleja y requiere que se emulen las condiciones naturales, aportándoles presas vivas (rotífero y/o artemia), que se cultivan en las mismas “hatcheries”. Los protocolos de alimentación se tienen que adaptar a cada especie, la lubina, por ejemplo, no requiere rotífero para su desarrollo larvario.

La fase juvenil, se realiza en condiciones de mantenimiento y alimentación muy controladas, para garantizar una máxima supervivencia. Los peces saldrán de las nurseries con diversos destinos, dependiendo de la especie y del sistema de engorde. Generalmente, los peces cilíndricos marinos irán a viveros de jaulas (dorada, lubina, corvina), otros permanecerán en tierra, en sistemas abiertos (trucha), o en recirculación (lenguado, rodaballo), donde se las continuará alimentando con piensos específicos para cada especie y fase de crecimiento. También hay, en menor proporción, cultivo de peces en España en condiciones semi extensivas en estanques y extensivas, como los esteros andaluces.

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Dietas balanceadas para optimizar la producción acuícola

Para que la producción acuícola sea eficiente y saludable, se requieren dietas balanceadas, ajustadas a las necesidades de cada especie. Salvo excepciones como el atún rojo, que se alimenta con pescado azul y cefalópodos, para las especias mayoritarias de acuicultura se dispone de piensos comerciales. Aunque a nivel mundial mayoría de las especies de peces cultivadas son herbívoras u omnívoras, no es así en nuestro entorno, que son carnívoras. Los piensos se han formulado en base a sus dietas naturales, inicialmente con materias primas provenientes del mar, harina y aceite de pescado, obtenidos de pescado de menor valor comercial o de subproductos de la pesca. Esta aproximación ha dado muy buenos resultados productivos en un tiempo récord y, en una visión comparada con la ganadería terrestre, los índices de conversión, la intensidad de las emisiones de CO2/ kg de peso de canal, la huella hídrica de la acuicultura, entre otros indicadores, son mucho más sostenibles que la producción ganadera en tierra. No obstante, con la situación de sobreexplotación de las pesquerías, en el contexto de cambio climático, se presentan problemas de sostenibilidad ambiental, garantías de suministro y competencia con otros sectores, incluido el de la nutrición humana. que conllevan a la necesidad de ajustar las dietas con unos constituyentes más accesibles, económicos y sostenibles, elaborados con materias primas procedentes de recursos naturales infrautilizados, al tiempo que se mantenga un alto valor nutritivo, calidad, viabilidad técnica, disponibilidad y sostenibilidad ecológica, lo que supone un reto mayúsculo que está acaparando mucha atención tanto por parte de investigación pública y privada.

Por ello, los piensos que comen nuestros peces tienen cada vez un mayor nivel de sustitución de las harinas y aceite de pescado, con formulaciones complejas, ya que no hay una materia prima alternativa única, ideal, que tenga el perfil de proteínas aminoácidos lípidos e hidratos de carbono ajustados a las necesidades de la especie objetivo. Es más, los sustitutos pueden tener anti nutrientes, por ello se lleva a cabo mucha investigación para ajustar las dietas con nuevas materias primas e ingredientes activos que permitan un buen crecimiento de animales sanos.

Se están explorando compuestos activos y de sustitución que, combinados, den buenos resultados de crecimiento y “robustez” de los peces, llevándonos cada más decididamente hacia la economía circular. Hablamos de harinas de: insectos, algas, subproductos de leguminosas y de fabricación de la cerveza, proteínas unicelulares (hongos y bacterias), todas tienen sus luces y sus sombras ,algunas tienen buenas propiedades nutricionales, pero su disponibilidad/escala  productiva es muy limitada de momento, como sería el caso de las microalgas, y las proteínas de organismos unicelulares, otras tienen buena disponibilidad pero su contenido proteico es limitado, sería el caso de las macroalgas, los  subproductos de la pesca y la acuicultura  y la harina de insectos, son los mejores situados de momento como ingredientes alternativos.

Acuicultura: producción que nos acerca a la imprescindible soberanía alimentaria

En general, la acuicultura se posiciona como una producción esencial, segura y de calidad que nos acerca a la imprescindible soberanía alimentaria, mejorando su sostenibilidad con la incorporación de procesos de economía circular y con nuevas perspectivas de especies de nivel trófico más bajo de las especies de cultivo consolidadas. Todo ello dentro del crecimiento azul, en el contexto de cambio climático.

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