Pesca y acuicultura: ¿por qué necesitamos ambas?

La acuicultura y la pesca extractiva pueden parecer completamente incompatibles a priori, ¡pero no es cierto! De hecho, entre ambas hay varios puntos de unión. Así que, si eres de las personas que todavía no sabe cuáles son las principales diferencias o por qué se complementan, ¡acompáñanos en este viaje!

Trucha de acuicultura
Viveros en el mar

Pesca y acuicultura: principales diferencias 

Si buscamos las principales diferencias entre pesca y acuicultura, podemos hacer una gran distinción según la manera en la que se obtiene el pescado. De hecho, de primeras la pesca extractiva es probablemente el método en el que todos pensamos cuando tenemos que hablar sobre las formas de conseguir este producto tan saludable y natural.

La razón es que esta forma de pesca se basa en la extracción de las especies acuáticas de su medio natural. Así que es una actividad con varios milenios de historia y que actualmente podemos clasificar en varios tipos, en función de aspectos como el volumen de la captura, el método de extracción de pescado, la localización de la pesca y si esta se realiza en el mar o en ríos y aguas interiores.

Mientras tanto,  el  pescado de acuicultura se cultiva con el fin de ser comercializado, de forma que se desarrolla de manera sostenible en  viveros preparados para ello, donde se controla todo su ciclo de cria, desde los alevines que luego se cultivan para venderlos.

La alimentación, una importante diferencia entre pesca y acuicultura 

Como ya te habrás imaginado a estas alturas tras lo que acabamos de comentar, las especies silvestres de pescado aprovechan el hábitat en el que viven para alimentarse. Y es que la mayoría de los peces son carnívoros, mientras que los que no lo son se alimentan de algas.

Esto difiere en el caso de la  acuicultura . Básicamente, porque a los peces criados en viveros se les proporciona piensos equilibrados y se realizan estrictos controles de calidad para asegurar que tienen una alimentación óptima y controlada. Lo que garantiza también la ausencia de Anisakis en estos productos de acuicultura. ¡Una gran noticia para una actividad que también destaca por ser sostenible!

Así podemos resumir en una frase la mayor diferencia entre pesca y acuicultura: mientras que la extractiva es un tipo de caza, la acuicultura es un cultivo , un tipo de ganadería sostenible. ¿A que nunca te habías parado a verlo de esta forma?

Pesca y acuicultura: su papel en la alimentación mundial

Actualmente, la pesca y la acuicultura tienen una gran importancia en la alimentación a nivel mundial. Las razones seguramente son las que ya te imaginas y es que ambas son una manera de adquirir proteína animal de calidad y sostenible.

Particularmente, los beneficios del pescado de acuicultura son muchos, destacando su alto contenido en Omega 3, que combate la inflamación y, de esta forma, protege tanto la salud cardiovascular como las funciones del cerebro.

De hecho, según el ‘Anuario de estadísticas de 2018’ de pesca y acuicultura de la FAO, la ingesta de pescado representa el 17,4% de las proteínas animales consumidas a nivel mundial. Y, además, el mismo documento indica que proporciona a casi 3.300 millones de personas de todo el planeta el 20% del aporte medio de proteínas animales.

Plato de pescado de acuicultura de España
Trabajador de acuicultura y pesca

Pesca y acuicultura: una relación de dependencia mutua 

La relación entre pesca y acuicultura es más estrecha de lo que puede parecer en un principio. Es más, muchos de los actuales profesionales que trabajan obteniendo productos de acuicultura provienen del ámbito de la pesca extractiva. Así que son dos  sectores unidos por el lado humano y social… ¡y también por el amor por el mar y los ríos!

A ello hay que añadir que la pesca y la acuicultura también comparten espacios, dado que muchas de las  instalaciones  para  el cultivo  de especies  acuícolas  están próximas a zonas de pesca. Lo que demuestra que ambas son actividades que se respetan y que conviven.

Pesca y acuicultura en España

Gracias a este hermanamiento, juntas la pesca y la acuicultura configuran un sector primario sólido en nuestro país y que tiene un futuro tan prometedor como ilusionante. Así lo demostró durante la pandemia, porque el consumo de pescado y de marisco se incrementó en los peores meses de esta y demostró ser un alimento perfecto para cocinar y disfrutar en el ámbito doméstico.

Todo ello sin olvidar los puestos de trabajo que generan tanto de forma directa como indirecta. Y es que, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en 2020 la pesca marítima sostuvo más de 31.000 puestos de trabajo, mientras que la acuicultura nacional hizo lo propio con 12.478 empleos directos y 31.195 asociados. ¡Hablamos, por tanto, de más de 40.000 familias vinculadas estrechamente con los productos de origen marino!

 

Juntas por un objetivo común 

Vivimos en un mundo que a veces avanza a una velocidad trepidante y donde parece que todo es blanco o negro, pero no siempre es así. Porque, aunque la pesca extractiva y la acuicultura sean actividades diferentes y tengan también diversas problemáticas, ¡se necesitan mutuamente!

Pesca y acuicultura necesitan convivir, respetarse y retroalimentarse porque comparten demasiadas cosas. De ahí que la  acuicultura en  españa quiera convertirse en esa actividad sostenible para alimentar a las generaciones presentes y futuras a través del cultivo  de pescados, evitando con ello perjudicar al mar o a los ríos. Y, aunque sabemos que nos queda un largo camino para conseguirlo al 100 %, tenemos claro que estamos en la buena dirección.

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