Acuicultura y la huella de carbono de lo que comes

Acuicultura y la huella de carbono de lo que comes

¿Qué es la huella de carbono? 

Lo que comes impacta en el medio ambiente y elegir alimentos de acuicultura puede ser parte de las pequeñas acciones con las que te conviertes en un consumidor responsable. Aunque se habla mucho del concepto de huella de carbono en el ámbito de la sostenibilidad, ¡nunca viene de más recordar qué significa realmente! Sabemos que cualquier actividad humana, por pequeña que sea, supone una emisión de carbono o metano a la Tierra. Esa emisión es la que se conoce como huella de carbono. 

Este indicador ambiental muestra, por tanto, cómo nuestras actividades alteran la composición global atmosférica y, como consecuencia, provocan que la temperatura media de la tierra esté en aumento. Así, desde la década de los 90 estas emisiones se han disparado, aumentando casi en un 50%. De hecho, los datos indican que estamos consumiendo recursos como si tuviéramos a nuestra disposición 1,7 planetas Tierra. El dato es escandaloso, ¡de ahí que cualquier gesto que contribuya a esta disminución de recursos es bienvenido! 

Desde Acuicultura de España estamos muy concienciados con el tema y trabajamos para reducir esa huella de carbono lo máximo posible. De ahí que estemos investigando, por ejemplo, formas de mejora en todos los procesos relacionados con la alimentación de las especies acuícolas. Se busca la manera de mantener su calidad y que sean más sostenibles mientras disminuyen su huella de carbonoO que se esté estudiando la aplicación del uso de energías renovables durante el proceso de cría de las especies.  

Vivero de acuicultura en alta mar

Conciencia sostenible: compromiso global 

En los últimos tiempos, países, gobiernos, la población en general y muchas empresas somos conscientes de la situación en la que nos encontramos. Sabemos que como parte de la sociedad esto es también nuestra responsabilidad y que nos enfrentamos a un gran desafío.

Por suertesomos cada vez más los que practicamos una conciencia social y ecológica sobre nuestra huella de carbono. Y por ello realizamos una búsqueda activa de opciones sostenibles, sopesando cada una de las decisiones que realizamos, incluso a la hora de alimentarnos.

Barco de acuicultura en alta mar

La acuicultura y la huella de carbono 

Nuestros mares, ríos y las comunidades costeras soportan las graves consecuencias del cambio climático. Se enfrentan al aumento de la temperatura del agua, la subida del nivel del mar, el aumento de la acidez en los océanos o las sequías e inundaciones de las regiones limítrofes. Suponiendo todo esto un serio riesgo para los hábitats acuáticos. 

Para Acuicultura de España el medio ambiente es muy importante. Por ello velamos por la conservación y utilización de forma sostenible de los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible. 

Sin embargo, como cualquier otra actividad humana, la acuicultura también genera su propia huella de carbono. Por este motivo, en la acuicultura nos preocupamos por identificar las principales fuentes de emisión de gases (extracción de materias primas, consumo enérgico de las instalaciones, transporte, residuos generados, etc.). ¿Por qué lo hacemos? Para poder saber en detalle qué provoca nuestra huella de carbono, cuantificarla y ver cómo podemos reducirla. Por ello estamos estudiando, por ejemplo, cómo aplicar el uso de energías renovables durante el proceso de cría de las especies.

La acuicultura y el Índice de Conversión Alimentaria

¡Las decisiones que tomamos día a día tienen una consecuencia para nuestro entorno! De esta forma, ser conscientes del valor de la huella de carbono que representan los alimentos que consumimos nos ayuda a tomar decisiones más sostenibles y respetuosas para el medio ambiente. 

La acuicultura de España se dedica a la crianza sostenible de especies animales y vegetales en un entorno acuático. Este entorno y la propia naturaleza de las especies hacen que la huella de carbono de estas sea menor. Si la comparamos a otras proteínas de origen animal. Mientras que la emisión de gases de efecto invernadero de los productos de acuicultura se sitúa en torno a los 0,6 gramos por ración de proteína, la de la vaca roza los 6 gramos. ¿Es o no una proteína sostenible?

Algo similar ocurre con los datos del Índice de Conversión Alimentaria, es decir, con la cantidad de pienso que necesitan las especies para obtener una ración de proteína comestible. Así, para generar 1 kg de carne de vacuno es necesario alimentar a la vaca con 7-10kg de pienso y más de 16.000 litros de agua. Mientras que las especies criadas en Acuicultura de España tan solo necesitan entre 1,5 a 2kg de alimento para producir 1 kg de pescado. 

Las razones de este menor ratio se debe principalmente a que al no beber agua, no consumen este recurso. También se debe a que, al tener la sangre fría, no tienen la necesidad como los mamíferos de regular su temperatura, lo que conlleva un gran consumo de energía. Otra de las que cosas que ayudan al ahorro energético, y que disminuye el ratio, es el hecho de que al no luchar contra la gravedad no gastan energía en ello. 

Sin duda cambiar nuestra dieta puede suponer una gran diferencia en la propia huella de carbono generada por nuestros hábitospor  nuestra propia huella de carbonoSi estás leyendo esto seguro que eres consciente de que tienes dos opciones: quedarte con los brazos cruzados. O, por el contrario, empezar a consumir pescado de Acuicultura de España contribuyendo de manera general a disminuir la huella de carbono generada por el consumo de alimentos. Desde Acuicultura de España esperamos que optes por la segunda opción.

Imagen desde una embarcación de acuicultura